¿En qué
consiste la terapia
de regresiones?
Me gustaría responderte
con un poema:

En
el silencio de mi reflexión
percibo todo mi mundo
interno
como si fuera una semilla,
de alguna manera pequeña
e insignificante
pero también
pletórica de
potencialidades.
...Y
veo en sus entrañas
el germen de un árbol
de mi propia vida
en proceso de desarrollo.
En
su pequeñez,
cada semilla contiene
el espíritu del
árbol que será
después.
Cada
semilla sabe cómo
transformarse en árbol
cayendo en tierra fértil,
absorbiendo los jugos
que la alimentan,
expandiendo las ramas
y el follaje,
llenándose de
flores y frutos,
para poder dar lo que
tienen que dar.
Cada
semilla sabe
cómo llegar a
ser árbol.
Y
tantas son las semillas
como son los sueños
secretos.
Dentro
de nosotros, innumerables
sueños
esperan el tiempo de
germinar,
echar raíces
y darse a luz,
morir como semillas...
para convertirse en
árboles.
Arboles
magníficos y
orgullosos
que a su vez nos digan,
en su solidez,
que oigamos nuestra
voz interior,
que escuchemos
la sabiduría
de nuestros sueños
semilla.
Ellos,
los sueños, indican
el camino
con símbolos
y señales de
toda clase,
en cada hecho, en cada
momento,
entre las cosas y entre
las cosas y las personas,
en los dolores y en
los placeres,
en los triunfos y en
los fracasos.
Lo
soñado, nos enseña,
dormidos o despiertos,
a vernos,
a escucharnos,
a darnos cuenta.
Nos
muestra el rumbo en
presentimientos huidizos
o en relámpagos
de lucidez enceguecedora.
Y
así crecemos,
nos desarrollamos,
evolucionamos...
Y
un día, mientras
transitamos
este eterno presente
que llamamos vida,
las semillas de nuestros
sueños
se transformarán
en árboles,
y desplegarán
sus ramas
que, como alas gigantescas,
cruzarán el cielo,
uniendo un solo trazo
nuestro pasado y nuestro
futuro.
Nada
hay que temer,
...una sabiduría
interior las acompaña...
porque cada semilla
sabe...
como llegar a ser árbol.
Jorge
Bucay
